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Jueves, 24 Febrero 2012 18:00

Carnaval Polaciones

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Zamarron Blanco Zamarron Blanco Foto:jlGómezLinares en Wikipedia(licencia Creative Commons)

Uno de las razones fundamentales que impulsó a la Asociación Socio-Cultural Pejanda a la celebración de los carnavales según las formas tradicionales fue el constatar la importancia que estas fiestas tenían en el ámbito social de este Valle de Polaciones, aunque ya  estaban prohibidos por decreto (año 1939), en el valle se siguieron celebrando debido a la gran tradición y enraizamiento , quizás protegidos por el propio aislamiento geográfico. Sin embargo los que eran criticados en las comparsas, tenían ya un pretexto para denunciarlos. Por fin en los años cincuenta, y después de pagar una serie de multas, la costumbre de correr los carnavales se fue perdiendo en el valle. Para la Asociación Socio-Cultural Pejanda ha sido muy importante dar a conocer entre los naturales del valle, y sobre todo entre los más jóvenes, el auténtico significado de estas fiestas así como su organización y dinámica. Creemos que a través de un conocimiento profundo puede ser posible la recuperación de una tradición perdida durante años, pero siempre añorada y viva en el recuerdo de muchos purriegos que de una u otra forma participaron en aquellos antiguos carnavales. Si bien somos conscientes de las diferencias actuales con los tiempos en que se celebraban los carnavales y el nuevo sistema de valores que hacen imposible la repetición en plenitud de aquellas fiestas, al menos ha podido recuperarse la tradición de la representación de una comparsa  con temas referentes a la vida cotidiana del Valle, y con las vestimentas de los zamarrones blancos y negros.

Gustavo Cotera en “El traje en Cantabria”, Ed. Cantabria, S.A., Santander-95, hace una pormenorizada descripción de los zamarrones blancos del carnaval purriego:“… Ninguno tan peripuesto como los zamarrones blancos del Valle de Polaciones, quintos soldados cuyo aderezo quedaba a cargo de mujeres sabias en la materia; principiaban por endosarles camisa y calzón como la nieve, toscamente bordadas mangas y perneras, mas unas enaguas almidonadas casi ocultas por rico mantoncillo; éste se prendía a los flancos con alfileres relumbrantes y con un broche atrás, dejando caer sus puntas a modo de cola; cruzaban el pecho bandas de seda lazadas al costado, al par que enormes escarapelas de cintas abrían sus rosas en los hombros, introducción moderna y nada favorecedora fueron la repipiada corbata y las polainas militares o leguis, eso si, bien engrasadas con tocino; a la cabeza el sombrerón de mayor tronío que cabría esperar de esta estirpe de serrones y vaqueros; formaba su base uno de aquellos pajeros descomunales, de los de ir a la hierba, forrado exteriormente con blancos pañuelos de seda; alrededor del borde iba una delicada puntilla de a cuarta, sobre la que temblaban flecos de cristal y collares en festón, mientras por dentro, el ala rebullía de cascabeles; armando la copa, unos alambres sostenían monumental pirámide de flores de trapo, hasta abrumar la figura  del zamarrón. Por si no fuera bastante adorno, tornasoladas colonias de tres dedos de ancho, en número de quince o dieciséis, arrancaban de sus respectivas moñas en el borde posterior del ala, flameando a la espalda como llamas de todos los colores…”.

La espectacular estampa del regio atavío de los zamarrones blancos, contrasta con los calandrajosos y tiznados zamarrones negros, disfrazados con lo primero que encuentran a mano y que son los encargados de escenificar las trovas y comparsas que cada año se componen con temas de la actualidad del valle. Los blancos con sus barrocas galas se sitúan al frente de la comparsa y su principal cometido consiste en aplicar el “sabaneo” a las mozas solteras, que no es otra cosa que salpicarlas de barro y agua con una piel o saco atado a un largo palo que les sirve además para apoyarse en sus saltos y que recibe el nombre de “zamárganu”. El ritual es seguido con gran alborozo de chillidos y carreras en persecución de las mozas que acaban siempre chorreando agua. Pero en contra de lo que pudiera pensarse, no sólo no se enfadan, sino que constituye un honor el recibir el sabaneo de los blancos, considerándose más afortunada aquella que ha recibido un mayor sabaneo. Todo esto es para algunos un ritual que se asemeja  a la fiestas Lupercales, que se celebraban en la antigua Roma en el mes de Febrero y en las cuales, los sacerdotes del Dios Pan, se lanzaban a la calle armados de jirones ensangrentados de piel de cabra, flagelando con ellos a las mujeres que se encontraban en su camino para purificarlas y hacerlas fecundas.

En Polaciones las Comparsas del carnaval siempre han sido esperadas con gran expectación; los vecinos de los pueblos esperaban encontrar en ellas hechos acontecidos durante el año que eran exagerados y parodiados por los zamarrones. Auténticos teatros ambulantes que  cantaban, recitaban, escenificaban y representaban las composiciones. Las comparsas se canturreaban en los meses posteriores, durante las faenas del campo, subiendo a ver el ganado o en las casas durante las hilas, quedando como parte de nuestro patrimonio cultural. Hay que entender las comparsas como una suerte de teatro oral, a modo de anécdotas, si bien en verso resultan más graciosas.

El día 25 de febrero Sábado del Carnaval Purriego, los participantes se reúnen a las nueve de la mañana en Pejanda, dónde les recoge el autobús para iniciar el recorrido, durante todo el día, por los nueve pueblos del valle. La comparsa de los zamarrones va acompañada por una banda de música tradicional, encargada de amenizar el pequeño baile que se hace en cada pueblo.Por la mañana se recorren los pueblos de San Mamés, Belmonte, Cotillos, Salceda, Santa Eulalia y Pejanda. En cada uno de ellos se representará la comparsa del carnaval durante 30-45 minutos y se repartirán entre el público regalos alusivos al valle.

El premio anual de ZAMARRON DE HONOR. Con este premio queremos reconocer el trabajo de aquella persona o entidad que, desde cualquier profesión, haya destacado durante el año en beneficio del desarrollo o promoción del Valle de Polaciones. El acto formal del nombramiento, se lleva acabo el día del carnaval, en Pejanda. Dicho acto consiste en la imposición del gorro de Zamarrón blanco, este año ha recaído en TeleCantabria.

Posteriormente se sirve un almuerzo en Pejanda. Por la tarde se sigue el recorrido de los pueblos, se visitan los pueblos de Callecedo, Puente Pumar, Tresabuela, Lombraña, Uznayo y La Laguna, escenificando de nuevo en cada uno de ellos la comparsa del carnaval durante 30-45 minutos y repartiéndose regalos entre el público.

TourCantabria recomienda acompañar a la comparsa purriega y zamarronear el Valle de Polaciones a lo ligeru ¡!

Fuente y (+) info:http://pejanda.wordpress.com/zamarrones/

Routa "Por los Altos del Nansa"

Vídeos: Del Carnaval Tradicional / Del Valle de Polaciones

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Redactor/Editor de Tourcantabria.com

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