Inicio Tourcantabria.com
Martes, 19 Junio 2012 06:15

LEGUARIOS por el Valle de Buelna

En un tiempo en el que estamos acostumbrados a nuestras modernas vías de comunicación, venas asfaltadas que nos permiten atravesar con rapidez territorios en busca de nuestros Destinos Turísticos, conviene, tal vez, pararse un poco, y percatarse del valor de los antiguos caminos. Descubriremos una nueva mirada sobre paisajes y paisanaje, acerca de su historia y acercándonos a su esencia. En la cuenca del Besaya tenemos un magnífico ejemplo; Existe un viejo camino, antaño trajinero, que a través del Valle de Buelna permitía desde tierras adentro y hasta nuestros puertos pesqueros y mercantes, acarrear las mercaderías que habrían de exportarse allende los mares y que según su naturaleza fueron dando nombre a esta senda, viniendo a llamarse "Camino de las harinas, de los vinos o las lanas", el natural tránsito de la Meseta a Ultramar.

No es difícil imaginar estas vías, cruzadas por humildes caballerías de mulas que al paso se contraen, aligeran y desaparecen, llenándose en su devenir de tierras rojizas o amarillas: adelante, despacio; trajinando sin cesar..,alejándose en este viejo camino que el 15 de noviembre de 1753 habría de alcanzar el merecido nombre de Camino Real. Recuerdo de aquel entonces y situado en la actualidad junto a la ermita de Nuestra Señora de la Rueda se encuentra el denominado Leguario, mojón cuya inscripción "SEIS LEGUAS Y MEDIA" se encargaba de indicar al viajero la distancia que le separa de la actual capital de Cantabria, Santander, que daba nombre a la antigua provincia, conocida también significativa y cariñosamente como “la Montaña”.

El mojón realizado en piedra arenisca de la zona, colocado a la salida de la localidad de Las Caldas de Besaya con motivo de la construcción del Camino Real en el año 1753, marcaba la distancia de 6 leguas y 1/2 a la ciudad de Santander, siendo la legua la unidad más común de longitud en tierras castellanas, equivalente a 5.572 metros hasta la implantación del sistema métrico decimal el 1 de julio de 1880. De este modo, el caminante sabía la distancia que había desde el mojón a la ciudad de Santander y, dado que una persona podía recorrer una legua en una hora aproximadamente, este Leguario recordaba al caminante que estaba a poco más de 6 horas de la ciudad.

Se trata de un prisma regular de base cuadrada, apoyado sobre basamento de planta también cuadrada, con un resalte en su parte superior donde aparece la inscripción de la distancia a Santander y rematado por una pirámide de base cuadrada. (Otros Leguarios, cual mojones, se encuentran por la misma comarca).

Estos Hitos comienzan su tramitación para ser declarados Monumento como bienes inventariados del Patrimonio Cultural cántabro.

Disfruta, caminando o pedaleando de estos centinelas del tiempo, a su ritmo pausado, practicando un turismo rural acompasado, homenajeando la historia y respetando los iconos pétreos y su entorno natural.

(info vía: Ayto. de los Corrales de Buelna & Boletín Oficial de Cantabria)

Publicado en Noticias
Jueves, 30 Marzo 2012 06:13

Torreones de CARTES

Por acuerdo del Consejo de Gobierno se declara como Bien de Interés Cultural, con la categoría de Monumento, a los TORREONES de CARTES.

Según la descripción del bien que contiene el decreto declaratorio, la antigua fortaleza de Cartes, se trata del único fuerte de carácter castellano muy visible conservado en la vertiente cantábrica;es una Casa-Torre defensiva cruzada intencionadamente sobre la rúa principal, antiguo Camino Real, sobre el que efectuába funciones defensivas y aduaneras. De la primitiva construcción medieval se conserva toda su estructura amurallada hasta la altura de seis metros. Levantada por la familia de los Manrique (a la postre, Marqueses de Aguilar) en el primer cuarto del s. XV. Fué sede también que administró Justicia para el Valle de Toranzo y residencia del Corregidor Condal.

De planta casi cuadrada, los cuerpos de habitación se disponen a ambos lados del camino y se unen en sus extremos norte y sur con unas estructuras de arcos apuntados y bóvedas de cañón rebajado de seis metros de fondo. Las plantas inferiores se destinaban a almacenes y establo y las superiores a vivienda.

Los arcos exteriores de ellas se doblan con otros de menor potencia, de manera que, entre ellos, se podían deslizar portones levadizos. Permitiendo el tránsito por el camino bajo estos dos tramos abovedados y, configurando un patio central empedrado.

Desde el patio se accede a los cuerpos por puertas centradas en sus fachadas,con arco apuntado, de grandes dovelas, decorado con grueso baquetón y bóveda de descarga en el espesor del muro interior. Sobre cada arco se dispone el campo de un escudo.En cada uno de los cuatro macizos donde descargan las bóvedas y arcadas de los dos pasos abovedados, se disponen unos pequeños habitáculos donde se abren aspilleras de amplio abocinamiento hacia el interior, conservándose los quicios de piedra para alojar cierres de madera. Desde estos puestos de tiro se protegían los accesos al edificio y el recinto del patio.

Aun en el siglo XVI se documenta la existencia de un alcaide en la fortaleza, sus funciones ya no eran las militares sino de administrador de las propiedades del marqués de Aguilar. (Puntualmente los torreones de Cartes tuvieron una función militar en conflictos contemporáneos como la guerra de la independencia, las guerras carlistas y la guerra civil).

Hoy lo podemos disfrutar enmarcado en el Conjunto Hco-Artístico de la Villa de Cartes, que merece ser completada con la visita también al contiguo Riocorvo. Un turismo rural blasonado de paseo histórico a la ribera del Besaya.

Publicado en Noticias