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Jueves, 11 Septiembre 2014 09:15

Vagón para Bicis

El Canal de Castilla es un recorrido silvestre de más de 200 km, sin desnivel, asequible para ciclo-turistas de toda condición física, en el que disfrutar deporte, naturaleza y patrimonio.

Sin embargo, a pesar de su idoneidad, su uso turístico no acaba de despegar, entre otras razones, por la dificultad que conlleva volver al punto de origen de la ruta elegida, lo cual resulta paradójico pues discurre una línea ferroviaria (que necesita clientes / viajeros) paralela al Canal entre Valladolid y Alar de Rey. Pero a día de hoy montar una bici en los trenes que la surcan resulta una odisea. Responsables ferroviarios, altos cargos de la Confederación Hidrográfica del Duero y/o dirigentes políticos de diferentes instancias parecen incapaces de sacar provecho a lo obvio.

Por ello, GPCC (quienes ya organizan carreras y marchas bicicleteras sobre el Canal de Castilla), impulsan una Petición de Firmas en Change.org para que Renfe habilite un vagón especial para bicis que facilite el desarrollo del Canal de Castilla y de las poblaciones de su ribera.

Muy útil también para subir a hacer bici en la montaña cántabra y palentina desde Santander, Sur de Cantabria, AltoBesaya, Palencia y Valladolid.

Poder subir a la montaña desde la meseta o desde el Cantábrico en tren debería ser algo común, tal y como ocurre en otros países. Se ayudaría de manera fácil y con una inversión contenida a crear un referente para el cicloturismo, especialmente el familiar en unas comarcas que lo necesitan y ya tienen los recursos turísticos, naturales y patrimoniales.

La necesidad del pensamiento transversal entre sectores y organismos es lo que puede conseguir productos turísticos y deportivos singulares que resulten atractivos turísticamente y beneficiosos socialmente.

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Renfe pone a disposición sus clientes el producto de turismo "Train & Breakfast".

Confortable convoy con todo tipo de estancias comunes, en una oferta que incluye viaje + alojamiento + desayuno y, por añadidura, tu equipaje siempre a mano, viaja contigo las 24 horas sobre el cuerpo rodante del modelo TrenHotel Talgo serie 7, superviviente de la flota de Trenes Hoteles que cubrían gran parte de la radial geografía española y que, ahora, son ideales para diseñar sobre su estructura productos de turismo temático. A las comodidades en alojamiento, se suman para actualizarle, un equipamiento con pantalla de Tft 15", canales de audio, interfono para comunicar con el staff y despertador automático (que a buen seguro prescindirás de él).

Destacan dentro sus rutas; las variadas sobre EL (ya, Los), Camino/s de Santiago, la refrescante (por dentro y por fuera) "Manantiales y Enoturismo por Galicia" que combina los tratamientos termales con la cata enológica.
La especial "Tierras de Vino" para adentrarse y detenerse a paladear la riqueza, diversidad y contrastes vitivinicultural entre las afamadas denominaciones Ribera del Duero y La Rioja. Un viaje hasta Valladolid y Haro entre viñas, visitas a bodegas, degustación de los más representativos caldos, recorridos por los Museos del Vino…
Y ya que no conduce, no beba sin comer;  otra recorrido, el "Gastronómico del Norte", que nos acerca a las principales ciudades cuna de la tradicional cocina del norte, recorriendo Barcelona, San Sebastián, Zarautz, Bilbao,...una geografía plagada de estrellas de los fogones.

Paisaje y filosofía slowtravel, viajeros al tren ¡!.

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Finales del s.XIX y albores del s.XX; el chucu-chucu pí pííí del tren exhalaba un penacho de vapor a su salida de las cuencas mineras leonesas (La Robla), engordaría el convoy de carbón en las palentinas para atravesando tierras cántabras y burgalesas alimentar los insaciables hornos de la industria vizcaína (Bilbao). El Ferrocarril de la Robla (León), más de 300 km de vía estrecha que propiciaron todo un elenco de oficios y empleos. El viaje era largo y la climatología dura, para reponer fuerzas en ruta los trabajadores del “Hullero” idearon un ingenioso artilugio que se conectaba al vapor de la locomotora y guisaba la comida: Las Ollas Ferroviarias o Pucheras iban al ritmo del sinuoso trazado, cocinando lo que hubiese por las comarcas que atravesaba, ya fuesen legumbres, hortalizas y con suerte algo de carne. Maquinistas, fogoneros, guardafrenos, habitantes todos del camino de hierro popularizaron, por necesidad, estas cocinas de campaña, que fueron perfeccionando. De los talleres de servicio al tren, salieron las trébedes acorazadas, cuerpo de chapa e interior de puchero cerámico, por los bajos se atizaba ya con carbón y, lo que abundaba, el tiempo, se convertía en aliado para una cocción paciente que aseguraba un resultado exitoso.
Las localidades de tránsito se disputan la paternidad del invento; Cistierna, Guardo, Mataporquera, Balmaseda, que se extendió por todo el recorrido, siendo incluso adoptado por el personal de las estaciones.
Actualmente, se han convertido en arte gastronómico popular, en motivo de orgullo y reivindicación de otros tiempos por muchos aficionados, que a título individual o en cuadrilla, acuden y celebran eventos culinarios por las tradicionales poblaciones vinculadas a este ferrocarril. Los artesanos hoy en día, se gustan, con el empleo en sus ollas de materiales más caros (como el acero inoxidable), remaches bruñidos y otras decoraciones para destacar sus creaciones. Las propias Ollas, Pucheras o Putxeras, son en sí mismas las protagonistas de las fiestas, las recetas se guardan con celo y la variedad de ingredientes proporcionan una gama extensa de variaciones del plato ferroviario.
Recomendamos degustarlo en los certámenes que se celebran por el Norte de León, Palencia o Burgos, en las Encartaciones Vascas o por el Sur de Cantabria (Mataporquera, Reinosa, Carabeos). Los Restaurantes de éstos territorios, frecuentemente lo han incorporado a sus cartas y menús, una buena opción. Nos encanta en particular la Olla Ferroviaria a base de patatas de Valderredible y potro campurriano, pero prueben, prueben.
En Mataporquera tienen para ambientarse y aprender, un Museo de Asociación de Amigos del Ferrocarril.
Además de éste gran recurso turístico-Gastronómico, el propio Ferrocarril de la Robla, tras avatares, se ha recuperado como uno de los trenes turísticos emblemáticos, lo oferta FEVE como "El Expreso de la Robla". Si combinan y convitan ambos recursos la experiencia será auténtica y memorable.
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