El Mirador de Santa Catalina es uno de los miradores más conocidos de Cantabria. Se encuentra entre los pueblos de Cicera y Piñeres, cerca del final de la ruta Entrerríos Nansa y Deva. Se accede al mirador por un corto sendero que atraviesa un pequeño bosque, tras el cual se abre una panorámica sobre el Desfiladero de la Ermida, uno de los más profundos y extensos de la región. El lugar es conocido por su combinación de paisaje natural y contexto histórico, ya que la zona se utilizó con fines defensivos desde la época de la Reconquista.
¿Qué es el Mirador de Santa Catalina?
El mirador está situado en la cima del monte Hozarcu y es un balcón fortificado sobre el desfiladero. La alta meseta ofrece una vista de gran parte del valle del río Deva, cuyo curso discurre por un estrecho cañón. Desde el mirador se ve claramente la carretera hacia Potres, así como la carretera serpenteante que conduce al pueblo de montaña de Tresviso. Hay un acceso equipado que conduce al mirador y un pequeño aparcamiento cercano, lo que lo hace accesible para la mayoría de los visitantes.
Junto al mirador también se encuentran dos lugares históricos: las ruinas de la fortificación medieval Bolera de los Moros y la pequeña Ermita de Santa Catalina. Ambos lugares complementan la visita y permiten apreciar el papel que desempeñaba esta zona en el sistema de líneas defensivas de la Edad Media.

Qué se puede ver desde el Mirador de Santa Catalina
El mirador ofrece una vista panorámica de varios puntos geográficos e históricos clave:
- El Desfiladero de la Ermida es un profundo y estrecho desfiladero formado por el río Deva.
- El pueblo de Tresviso es un remoto asentamiento de montaña, famoso por su artesanía y sus queserías.
- Los escarpados macizos rocosos de Peñarubia, característicos del este de Cantabria.
- Los bosques y pastos que rodean Cicera y Piñeres.
- Las aves que se encuentran en las laderas de las montañas.
El lugar es especialmente atractivo para los observadores de aves. En la zona se avistan con frecuencia buitres, barbudos y halcones, que pueden volar muy por debajo del nivel del mirador, lo que ofrece buenas condiciones para su observación.
Qué se puede hacer en la zona
A pesar de su ubicación remota, el Mirador de Santa Catalina ofrece varias posibilidades para los turistas:
- Visitar el mirador y fotografiar la panorámica.
- Dar un breve paseo por los senderos forestales que rodean el mirador.
- Visitar las ruinas de la Bolera de los Moros.
- Visitar la Ermita de Santa Catalina, que se encuentra cerca y se utiliza como punto de referencia.
- Rutas de senderismo, incluida la breve Senda Mitológica, que parte del aparcamiento.
- Observación de aves típicas del desfiladero.
Para un paseo en familia, es ideal la pequeña ruta forestal que conecta el aparcamiento con el mirador. Está acondicionada y es segura, lo que hace que la visita sea cómoda independientemente de la edad de los visitantes.
La inigualable gastronomía de la región
La zona que rodea el Mirador de Santa Catalina es conocida por su cocina tradicional de montaña y por los productos elaborados en los pueblos de Peñarrubia y Tresviso. Los restaurantes más cercanos suelen servir platos típicos de la zona oriental de Cantabria:
- El queso Picón Bejes-Tresviso es una variedad local de queso azul con denominación de origen protegida (DOP) que madura en cuevas naturales de montaña.
- El cocido montañés es un guiso espeso de alubias, verduras y embutidos ahumados.
- El cordero asado es un cordero al horno muy común en las zonas rurales.
- Las rabas son calamares fritos que se sirven a menudo en cafeterías y bares a lo largo de la ruta hacia el desfiladero.
- La quesada pasiega es un postre tradicional a base de queso fresco.
- El sobao pasiego es un bizcocho denso y mantecoso, muy popular como tentempié.
- Pescado y marisco, que se transportan a la parte montañosa de la región desde las zonas costeras.
Los restaurantes rurales situados en el valle de Hermida suelen ofrecer menús completos elaborados con productos locales. Para aquellos que se dirigen hacia Tresviso, existe la posibilidad de comprar queso directamente a los productores.
La mejor época para visitarlo
El Mirador de Santa Catalina se puede visitar durante todo el año, pero la época más agradable es la primavera y el otoño. En esta época, la temperatura es moderada, el cielo suele estar despejado y la visibilidad en el cañón es buena. En verano aumenta el flujo de turistas, especialmente los fines de semana. En invierno es posible que haya niebla y humedad elevada, lo que reduce la visibilidad, pero la carretera suele permanecer transitable.
- Primavera: ideal para observar aves y pasear.
- Verano: época muy popular entre los turistas, pero puede hacer mucho calor en la parte baja del desfiladero.
- Otoño: clima suave, tiempo estable y menos visitantes.
- Invierno: la visibilidad puede ser limitada, pero la carretera que lleva al mirador sigue siendo transitable.

Cómo llegar
El Mirador de Santa Catalina se encuentra cerca de la carretera que une Cicera y Piñeres. Se accede por las carreteras regionales que atraviesan el Desfiladero de la Ermida. El acceso al mirador es estrecho, pero está asfaltado, y hay un aparcamiento junto a la entrada del recinto.
Se puede llegar en coche (la opción principal y más cómoda), por senderos peatonales (algunos turistas prefieren dejar el transporte más abajo en la ladera y subir a pie) y en bicicleta (la subida es posible, pero requiere preparación física).
